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DELIMITACIÓN DEL ENTORNO DE PROTECCIÓN DE LA
ERMITA DE SAN JOSÉ DECLARADA
BIEN DE INTERES
CULTURAL CON LA CATEGORIA DE MONUMENTO.
Para la delimitación del entorno de protección de la ermita de San
José se ha tenido en cuenta el medio geográfico donde se ubica la
ermita.
Tesejerague en el siglo XVIII pertenecía a la jurisdicción de la
Ayuda de Parroquia de Pájara y era el último pueblo de la isla que
existía hacia el sur, ya que en la Península de Jandía, por esta
época, no había población alguna.
El origen del pueblo se debió, probablemente, a la existencia de
tierras fértiles que propició la ocupación de esta zona por familias
dedicadas a labores de labranza y al pastoreo. Así lo atestiguaba
Madoz en el siglo XIX, donde dice para Tesejerague que "su vega es
fértil en años lluviosos, y produce buen trigo, cebada y barrilla
..." y comenta además que "Hay en este pago una ermita en que se
dice misa todos los días festivos a costa de sus vecinos ..."
En Tesejerague el pueblo se desarrolló de forma diseminada hacia la
parte norte y oeste de la ermita entre lomas y barranqueras. La
ermita, edificada en el fondo de un pequeño valle y protegida por
las lomas que la rodean, se encuentra en una posición más baja con
respecto a las antiguas casas que conformaban el pueblo. Esta
ubicación geográfica caracteriza a la ermita de San José del resto
de la mayoría de las ermitas e iglesias de la isla que se
encuentran, por lo general, en lugares de cierta elevación con
respecto a las casas del pueblo.
En su origen la ermita de San José fue una edificación aislada del
resto de las construcciones del pueblo. En la actualidad las casas
del pueblo se acercan a la ermita por la parte oeste, sin llegar a
irrumpir el espacio del templo. Sin embargo el entorno inmediato a
la ermita está edificado con inmuebles de uso público de una sola
planta. Estos inmuebles son: el centro cultural al norte, el
polideportivo al sur y la escuela al este. Además de estas
edificaciones en la parte sur y oeste de la ermita existen espacios
libres formados por la plaza de la ermita, la cancha del
polideportivo y el parque infantil.
Los edificios y espacios libres reseñados conforman con la ermita un
conjunto en el fondo del valle, aislado del resto de las
edificaciones del pueblo por vías públicas y gavias.
La ermita de San José data de la primera mitad del siglo XVIII.
El 31 de diciembre de 1743 fue visitada por el obispo Juan Francisco
Guillén, quien viendo el deterioro que presentaba la misma, mandó
que se compusiese y retejase. Por aquellos años la ermita era nueva
y de reducidas dimensiones, según consta en la mencionada visita, ya
que el obispo ordena que "se alargue para que pueda caber todo el
pueblo". No se sabe con certeza si el templo llegó a ampliarse, pero
el edificio, como otros muchos de la isla, ha sufrido continuos
remozamientos a lo largo de su existencia.
Actualmente es una sencilla ermita de planta única cubierta a tres
aguas y teja. A ella se accede mediante dos puertas, ambas
enmarcadas en cantería clara y rematadas en arco de medio punto, una
de ellas se abre hacia la mitad del muro de la epístola, y la
principal a los pies del templo. La sacristía se adosa por la parte
de la cabecera del muro derecho, cubierto a cuatro aguas y teja. La
espadaña, más moderna y en forma de templete, se coloca en la parte
superior derecha de la fachada. El conjunto
de la ermita y sacristía están rodeados en su perímetro por un muro
de construcción reciente. Frente a la fachada principal, sobre el
muro exterior está colocada una pequeña cruz de madera, posiblemente
el lugar donde se ubicaba el calvario.
En el interior, la ermita se cubre con un artesonado de madera con
cuatro tirantes simples. En la cubierta, simulando separar el
espacio de la capilla mayor del resto de la nave se dispone un arco
de madera en forma trilobulada. Los muros interiores, según
información recogida por algunos investigadores, estaban cubiertos
de pinturas, desapareciendo, en fechas no muy lejanas, por una
gruesa capa de cal.
Forman parte de la misma los elementos que se relacionan a
continuación:
1.- Retablo. Localizado en la cabecera
del templo. Realizado en madera, consta de dos cuerpos, el principal
dividido en tres calles en las que se abren hornacinas, las
laterales de pequeño tamaño están rodeadas de una decoración con
rocalla y motivos florales. La hornacina de la calle central es de
mayor tamaño; en ella se ubica la imagen del titular del templo. El
segundo cuerpo del retablo, más pequeño e igualmente dividido en
tres calles, acoge, en la central, una pequeña cruz, y en las
laterales se representan escenas pictóricas: a la izquierda, La
Anunciación del Arcángel San Gabriel a María, en la calle derecha se
representa El Sueño de San José. Ambas representaciones son óleos
sobre las tablas del retablo. En el centro del ático se representa
al Espíritu Santo rodeado de Ángeles. Todo el conjunto está
realizado y policromado dentro del gusto rococó chinesco. Siglo
XVIII. Anónimo.
2.- Púlpito. Realizado en madera de tea
y policromado con motivos florales de clara influencia "chinesca".
Siglo XVIII. Anónimo.
3.- Andas. Realizadas en madera con
motivos vegetales. Presenta repintes. Situado en la Sacristía. Siglo
XVIII. Anónimo.
4.- San José.
Escultura de bulto redondo realizada en madera policromada y dorada.
Situado en la hornacina central del retablo mayor. Siglo XVIII.
Anónimo. Tesejerague está integrado por las
cabeceras de una serie de afluentes del barranco de Tarajalejo. Los
Adejes también pertenece a la zona y es un conjunto de pequeños
morros y lomos, concentrándose sus escasos habitantes en los núcleos
de casas de La Florida y Las Casitas. Citar también Los Tableros, un
espacio de llanos y suaves lomas cultivadas de tomate, y Cañada de
Teguitar, al suroeste del municipio, formada por campos de lava. |