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"Hace años tuve una intuición, que
sinceramente creí utópica. Dentro de una montaña crear un espacio
interior que pudiera ofrecerse a los hombres de todas las razas y
colores, una gran escultura para la tolerancia.Un día surgió la
posibilidad de realizar la escultura en
Tindaya, en Fuerteventura, la montaña donde la utopía podía
ser realidad. La escultura ayudaba a proteger la montaña sagrada. El
gran espacio creado dentro de ella no sería visible desde fuera,
pero los hombresue penetraran en su corazón verían la luz del sol,
de la luna, dentro de una montaña volcada al mar, y al horizonte,
inalcanzable,necesario, inexistente…
El apoyo dado por el Gobierno de Canarias a la idea escultórica
reforzó mi ilusión. Creí que la obra no suscitaría controversia en
el pueblo canario, al que pensé donar la escultura y mi trabajo en
ella.Pero he comprobado que el proyecto escultórico despierta en
muchos resquemores y suspicacias imprevistos, una oposición difícil
de evaluar ahora en su verdadera importancia, pero suficiente para
mermar mi entusiasmo hasta desistir de la realización de la obra.
Sin embargo creo que sería muy positivo mostrar al pueblo canario y
a todo el mundo en una exposición de maquetas y dibujos lo que se
pretendía hacer en Tindaya.
La escultura está concebida como un monumento a la tolerancia,como
he dicho, y es una obra para el pueblo canario. No deseo, pues, que
sirva como elemento de división, y menos aún como piedra de
escándalo arrojada en luchas políticas, que no comprendo y en las
que no deseo verme envuelto.
Sólo me interesa el debate artístico, que lamentablemente no se ha
producido. No he oído ni leído ninguna crítica desfavorable de la
escultura que haya sido realizada por alguien que verdaderamente
conozca el proyecto. Pero se que algunas personas lo desconocen han
afirmado que la obra destrozaría la montaña cuando mi obra lo que
quería era salvarla.
Quizás la utopía no pueda ser nunca realidad. Quizás otros lo
consigan en otro lugar. O quizás la escultura, ese espacio amplio y
profundo, accesible a la luz del sol y de la luna, lugar de
encuentro de los hombres, pueda llegar al corazón de la montaña
sagrada de Tindaya." (Declaracion de Eduardo Chillida enviada a la
prensa en julio de 1996).
La valoración del proyecto tuvo en cuenta distintos aspectos:
- Artístico. Se trata de una obra de culminación en la
carrera de Eduardo Chillida, considerado internacionalmente como
uno de los cinco escultores del siglo XX más importantes del
mundo.
- Turístico. La existencia de una escultura monumental de
estas características en el entorno de un importante destino
internacional como es Canarias, sirve de elemento dinamizador de
un turismo muy interesante para el Archipiélago.
- Social. El polo de desarrollo que supondrá la realización
del monumento dentro de un entrono protegido, beneficiará
socio-económicamente a las localidades de su alrededor
promoviendo la creación de servicios y generando empleo.
- Ecológico. La realización de la escultura supone una
solución de punto final para las extracciones superficiales
(canteras) que desde hace años han venido desarrollando una
actividad que, aunque legal y autorizada, iba en detrimento de
un entorno natural ahora protegido.
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